Por qué ya no lucho contra mi dolor

guantesDurante mucho tiempo he vivido con dolor.  Desde mi adolescencia, de hecho, y ahora estoy en los 50. Así que supongo que es bastante tiempo.

Solía ser una luchadora. Estaba decidida a vivir una vida normal a pesar de mi dolor. Luché contra él todo el tiempo.

Cuando tenía 30 años, estaba en el hospital y conocí a una mujer que tenía artritis en el hombro. Me dijo que nunca dejaría que el dolor le venciera.

Nunca iba a dejar que le venciera. Iba a luchar contra ese terrible dolor.

Sus palabras cambiaron algo dentro de mí ese día.

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Aceptación (FRASES)

aceptacion“El éxito más grande es la aceptación de uno mismo” 

“Solo cuando las personas se aceptan a sí mismas como son, son capaces de cambiar” 

“Para aprender a quererse, primero hay que aceptar lo que somos”

“La aceptación de uno mismo es la base para la paz mental”

“Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te trasforma”

“Cuando aceptes tus defectos, nadie podrás usarlos en tu contra”

“La aceptación es hacer las paces con tu realidad”

“Cuando me acepto a mí misma, me libero de la necesidad de conseguir la aceptación de los demás”

“Cuando entiendas que no se trata de luchar, sino de aceptar y fluir, habrás entendido la vida”

“Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”

“La serenidad viene cuando cambias las expectativas por la aceptación

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Fibromialgia y aceptación

Recién diagnosticada de fibromialgia, una reumatóloga me dijo que tenía que aceptar el dolor crónico y aprender a vivir con él. En ese momento (con 28 años) mi impulso fue decirle un par de cosas, pero opté por callarme y salir de la consulta entre lágrimas; algo bastante habitual en aquella época, por cierto…

Pensé que la reumatóloga estaba loca. Cómo iba yo a vivir con tanto dolor y, lo que me parecía mucho más difícil, cómo iba a aceptar ese dolor, de por vida… En aquel momento la palabra aceptación me pareció ridícula y algo imposible de alcanzar. Pensaba que quizás pudiera llegar a conformarme con mi nueva situación, pero aceptarla… ¡nunca!

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