Por qué ya no lucho contra mi dolor

guantesDurante mucho tiempo he vivido con dolor.  Desde mi adolescencia, de hecho, y ahora estoy en los 50. Así que supongo que es bastante tiempo.

Solía ser una luchadora. Estaba decidida a vivir una vida normal a pesar de mi dolor. Luché contra él todo el tiempo.

Cuando tenía 30 años, estaba en el hospital y conocí a una mujer que tenía artritis en el hombro. Me dijo que nunca dejaría que el dolor le venciera.

Nunca iba a dejar que le venciera. Iba a luchar contra ese terrible dolor.

Sus palabras cambiaron algo dentro de mí ese día.

Había estado luchando toda mi vida, intentando no dejar que el dolor me venciese. Constantemente luchaba contra un dolor de espalda crónico severo. Luchaba contra él día tras día. La cosa es que nunca gané la pelea. Nunca.

Cuando era adolescente, ni siquiera admitía que me dolía la espalda. Sólo quería ser “normal”, fuera lo que fuera eso. Pasé por mi adolescencia y mis 20 años luchando contra el dolor, la mayor parte del tiempo, pero no iba a “dejar que me venciese”.

Pero me venció.

Me hizo desmayarme. Me hizo llorar en los baños. Me hizo estar en la cama durante semanas, incapaz de moverme.

Me golpeó bien. Pero seguí intentándolo una y otra vez. Seguí obligándome a levantarme de nuevo y luchar otra vez. Entonces la mujer dijo esas palabras: “Nunca dejaré que me venza”.

Me di cuenta de que estaba atrapada en un ring de boxeo, luchando con cada pizca de energía contra mi dolor. Era mi dolor contra mí. Pero mi dolor era mío. Mío. Por lo tanto, estaba luchando contra mí misma. Y mi dolor era mucho más fuerte que yo. Nunca había sido capaz de ganar una pelea contra él.

Creo que fue en ese punto cuando me di cuenta de que tendría que aprender a vivir con mi dolor en lugar de estar en una batalla constante contra él. La lucha es negativa y por naturaleza soy una persona positiva, así que ¿por qué debería tener tanta negatividad en mi vida? Y además, luchar consume tanta energía…

Sin embargo, tenía mucho que aprender.

Necesitaba aprender que vivir con dolor crónico tendría que ser parte de mi vida.

Necesitaba aprender a escuchar a mi cuerpo mucho más.

Necesitaba aprender a confiar en lo que mi cuerpo me decía.

Necesitaba aprender a hacer lo que mi cuerpo estaba sugiriendo.

Hacer esto no me ha quitado el dolor, pero me ha hecho la vida más fácil. Definitivamente menos agotadora. Pero es un proceso continuo. Cometo errores. A veces me olvido. Hago demasiado y, como antes, el dolor gana. Se pone peor y me roba la energía. Mi dolor siempre está ahí para recordarme que se supone que debemos trabajar en equipo. Y una vez entro en razón, estoy feliz de cumplirlo.

Me alegro de no aventurarme más en ese ring de boxeo. No soy realmente una “luchadora” cuando se trata de vivir con mi dolor … pero eso no significa que sea débil. Sólo significa que he encontrado una manera de vivir con mi dolor que me conviene.

Todo el mundo tiene que encontrar su propia manera de vivir con un dolor crónico. Algunas personas pueden ser luchadoras, pero para mí, la vida es mucho más fácil cuando no hay lucha involucrada. Especialmente cuando la oponente sería yo misma.

La lucha consume mucha energía, confía en mí – cuando vives con dolor constante – necesitas cada pizca de energía.

Elizabeth Sirrell

Fuente: The Mighty

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