Fibromialgia y aceptación

Recién diagnosticada de fibromialgia, una reumatóloga me dijo que tenía que aceptar el dolor crónico y aprender a vivir con él. En ese momento (con 28 años) mi impulso fue decirle un par de cosas, pero opté por callarme y salir de la consulta entre lágrimas; algo bastante habitual en aquella época, por cierto…

Pensé que la reumatóloga estaba loca. Cómo iba yo a vivir con tanto dolor y, lo que me parecía mucho más difícil, cómo iba a aceptar ese dolor, de por vida… En aquel momento la palabra aceptación me pareció ridícula y algo imposible de alcanzar. Pensaba que quizás pudiera llegar a conformarme con mi nueva situación, pero aceptarla… ¡nunca!

Ahora miro atrás y veo las cosas de forma muy diferente. Después de años de buscar información sobre la fibromialgia y el dolor crónico, y desde una nueva perspectiva, me doy cuenta de que estaba equivocada, ya que desconocía la importancia de la aceptación del dolor en la fibromialgia

Cuestionario de aceptación del dolor crónico

Cuestionario de aceptación del dolor crónico

La aceptación va encaminada a tolerar una situación, saber que la vida es así y no todo puede ser bueno, pero inclinándose hacia la acción. Se puede convivir con esa situación desagradable sin que eso cause un malestar exagerado. A pesar de vivir bajo una circunstancia que no nos gusta, se logra centrar el interés y el foco de atención hacia otras áreas, se intentan abrir nuevas puertas.

  • Aceptación es dejar de hacer todo lo que no sirve: desmontar los círculos viciosos y potenciar el tratamiento médico adecuado.
  • Aceptar es abrirnos a experimentar los sucesos y las sensaciones completamente, plenamente y en el presente, como son y no como tememos que sean.
  • Aceptar es tomar conciencia de las limitaciones que conlleva el dolor crónico. Es seguir haciendo aquello para lo que valemos de acuerdo a nuestras capacidades, aunque esto signifique que tenemos que adecuar nuestras metas a nuestras capacidades limitadas por un dolor crónico.
  • Aceptar no es quedarse con el sufrimiento que se tiene, la aceptación disminuye el sufrimiento e incluso inicia proceso psicofisiológico de la habituación, por el que el dolor se hace más tolerable porque nos habituamos a él. Habituándonos a las sensaciones disminuye la ansiedad, el miedo y la depresión, tendremos menos sensaciones asociadas al dolor y continuaremos comprometidos con un nuevo papel social con valores propios.

Pero, por supuesto, no es algo fácil. Aceptar el dolor es una experiencia muy dura y puede precisar de una terapia psicológica. En mi caso, tuve la suerte de contar con la ayuda de una de las asociaciones de fibromialgia de mi ciudad y su psicóloga, y aquello fue mi “salvación”. Así que desde aquí, os animo a abrir la mente y buscar apoyos para empezar a ver la fibromialgia y el dolor crónico desde otra perspectiva, para así poder empezar a adaptar ciertas cosas y disfrutar de la vida a pesar del dolor 😉

Fuentes: La aceptación: el proceso de tu desarrollo personal
                 Dolor agudo y dolor crónico

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12 pensamientos en “Fibromialgia y aceptación

  1. No queda ningún otro camino, sólo nos queda la aceptación. Esperanzador mensaje amiga, compañera de fatigas 😉 Sí se puede!

    • Hola Martha, no sé si eres paciente o allegada a un paciente, pero has dado el primer paso y eso ya es mucho. Para comprender la fibromialgia es necesario informarse adecuadamente, te recomiendo ver algunos de los videos publicados en el blog y leer guias como la siguiente: http://www.ser.es/wp-content/uploads/2015/09/debut.pdf
      Si necesitas cualquier cosa también puedes escribirme un mensaje privado a través del facebook de Fibropositivas, un saludo!!

  2. es verdad, ahora mismo tengo un folor impresionabte, mi marido se ha ifo a andar, yo no puedo, yo fui a unos grupos con psicologos y me enseñaron a la aceptacion.Fye dificil, yo shora me tomare un calmsnte y estudiare mi guion para el teatro que estoy haciendo y me da ilusion, o me ire a aquafutness que es nuy confortsnte y relaja los musculos, es triste no poder hacer todo, pero en los hospitales hay gente mucho peor.Me he enrollado, pero intentar hacer cosas que puedas y syudan a sparcar un poco el sufrimiento que llevamos

  3. Hola! Creo que comparto totalmente tu experiencia, a pesar de que tengo pocos años con la enfermedad, a mí me ha parecido una eternidad, pero a veces trato de no pensar en ello aunque no sea fácil. Yo ahora mismo tuve que dejar mi trabajo porque el nivel del aire acondicionado era muy frío y no soportaba los dolores, apenas tengo 26 años y no sabes cómo odiaba ver a los demás chicos y chicas de mi edad con playeras super ligeras y yo con chamarras como si fuese invierno… Era tal mi desesperación que terminé en depresión, incuso llegué a tener pensamientos suicidas. Afortunadamente, tengo muchas personas que me apoyan y aunque nunca les confese mis planes suicidas se percataron de que necesitaba de su apoyo más que nunca y lograron ayudarme a salir de ese tunel sin salida… Si bien es cierto que te da rabia cuando los doctores te dicen que no hay cura, que debes aprender a controlarte y a tolerar el dolor, también es cierto que pues hasta donde sabemos sólo hay una vida y debemos disfrutarla. Además, no existe persona que no tenga problemas, aunque no lo parezca, lo digo porque en ese trabajo conocí a muchas personas que se veían super felices, plenas, sin problemas de salud, pero cuando platiqué con ellas y les confesé mi padecimiento, ellos se abrieron conmigo y me contaron que también conviven con personas con enfermedades crónicas o que ellos mismos padecen alguna, pero que tratan de tomar una actitud más positiva ante ello porque se han dado cuenta que eso también mejora su sentir…
    Espero que algún día este padecimiento tenga cura o al menos que se hagan tratamientos mucho más apropiados para cada paciente, pues bien sabemos que esta como otras enfermedades no se desarrollan de la misma forma para todos…
    Sigamos luchando y viviendo esta vida, pues cómo nos sentimos hoy es importante para cómo lo harémos mañana… Saludos y abrazos para todas desde México. 🙂

  4. Varón. 50 años. Diagnosticado por cinco reumatólogos distintos (o seis, ya no lo recuerdo), pues me negaba a aceptarlo (“eso son cosas de mujeres”, decía… sin comentarios…). Más de diez años con todo tipo, todo, de medicación, con efecto terapéutico nulo. Dolores masivos, permanentes, insoportables. No recuerdo lo que es vivir sin dolor, sin ese terrorífico dolor indescriptible pero monstruoso. Buen aspecto exterior, pero todo el cortejo asociado, más lesiones cronificadas por todos sitios. Derivado finalmente a Unidad del Dolor: otro fiasco, pues parece que el especialista de los desesperados no estaba por la labor. De nuevo, mejor no comento sobre esa “eminencia”. De acuerdo, lo acepto. Pero no con alegría. La limitación es tal (léase la literatura médica de las mejores clínicas del mundo y de la propia OMS) que, funcionario A1, me veo obligado, por pura dignidad, pundonor y por no coger bajas médicas que me avergüenzan, a trabajar a mitad de jornada y sueldo (pero cotizando al 100%). Esto ES una enfermedad real, un síndrome real. Río mucho, como terapia. No puedo hacer ejercicio, por mínimo que sea, y trato de liberar endorfinas a base del mencionado humor y de alimentos liberadores de ella. Las terapias psicológicas son, bajo mi punto de vista, placebo, hipnosis, y yo soy un hombre muy racional (y, lo admito, “potrillo”). Trato. Disimulo. Sigo sonriendo. Callo. Y estoy cansado, también, de callar. Podría escribir cien cosas más, pero sé lo valioso que es el tiempo ajeno. Así que, sencillamente, gracias por escucharme. Y salud, suerte y necesaria alegría a tod@s. Y pido, por favor, confidencialidad y discreción sobre lo narrado: ha sido una liberación poder contar entre amig@s lo expuesto. Gracias de nuevo.

    • Hola Alejandro, muchas gracias por compartir aquí todo lo que estás pasando y sintiendo, sé que no es fácil…
      Te animo a seguir usando el humor para sobrellevar todo esto, es mucho mejor terapia que las de ciertas “eminencias”, jeje!!
      Y gracias de nuevo a ti por emplear tu tiempo y energía en contarnos cómo vive la fibromialgia un hombre, es importante que poco a poco se vaya visibilizando vuestra realidad, un abrazo!!

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